N.B. Los siguientes minicuentos fueron galardonados con una mención especial el pasado 31 de octubre en el marco del I Encuentro Nacional de Minificciòn Luis Vidales, organizado por el grupo de investigación HIMINI de la Universidad Pedagógica Nacional y la Universidad Nacional de Colombia. Sea esta la oportunidad para agradecer a todos ustedes que leyeron y le dieron "garrote" a los mismos cuendo estaban en su fase embrionaria. Este reconocimiento es también de ustedes.
Christian.
NAXOS
Con calculada suavidad depositó el cuerpo dormido sobre la arena dorada de la playa. Se detuvo un momento mientras retrocedía para contemplar por última vez la piel bronceada por el sol de Creta, los cabellos negros y fuertes como crines de caballo, los labios que le arrancaron el juramento que estaba a punto de romper. Sin embargo, nada de esto lo hizo vacilar; ni siquiera lo estremeció pensar que la abandonaba a su suerte, pues seguramente no faltaría el borracho que la confundiera con una princesa y, enloquecido, quisiera casarse con ella para hacerla su diosa. Luego, continuó avanzando hacia el barco donde su futuro le aguardaba mecido por las olas, para esperar pacientemente a que el viento hinchara las negras velas y alejarse de la terrible verdad que comprendió la tarde anterior: había matado al monstruo equivocado.
MUSA INOPORTUNA
Lleva alrededor de diez minutos sobrevolándome. No la sentí entrar, pero era imposible no oír el golpeteo insistente y desordenado de sus alas contra el techo de la habitación. ¿Qué haré después de que ha destruido mi propósito de avanzar en la lectura del buen Jonathan Swift? En el primer instante procuro ignorarla; entonces me pongo mi careta de lector feliz y comprometido con la labor iniciada, mientras finjo desentenderme del asunto. Pero su sombra, alargada inútilmente por la luz de la lámpara, se mueve silenciosa por encima de la página. Suspendo de nuevo la lectura y miro sus torpes movimientos en la altura. Pienso entonces en arrojarle un zapato y detener para siempre su desesperante vuelo nocturno, pero recuerdo enseguida a Confucio y su cañón que me desafían inclementes a matar al mosquito. Derrotado y conforme, desisto del plan y la dejo posarse tranquila sobre mi cabeza. Al fin y al cabo –me digo– es tan sólo ella volando en el recuerdo de alguna noche parecida a ésta.
APÓCRIFO
I
En el primer día de la Creación el hombre estuvo solo.
Al crearlo, Dios también creó la soledad. O quizá sólo se la heredó.
Pero luego se arrepintió.
No es bueno que el hombre esté solo –dijo. Y le presentó los animales de la tierra para que les pusiera nombre.
II
Y Adán (así lo llamó Dios) puso nombres a los animales: “tú, león; tú, rinoceronte; tú, ornitorrinco (he ahí el ingenio de Adán); tú, Dios.
Pero el bueno de Dios seguía viendo la soledad en los ojos de Adán.
Así que le infundió un pesado sueño y, mientras dormía, le arrancó una costilla.
Con el trozo de hueso Dios hizo a la mujer y cuando Adán hubo despertado, le presentó a la criatura.
III
Una vez que Adán vio a Eva reconoció en ella lo que le hacía falta. Miró al suelo, luego buscó los ojos de Dios y le dijo: me has creado, me has otorgado poder sobre todas las criaturas y ahora me das una compañera. Me has dado todo, pero me quitaste lo que más quería. Nada de eso me sirve. ¡Devuélveme mi soledad!
LECCIONES DE QUÍMICA BÁSICA
I
“Si la energía de activación de una reacción química no es suficiente, simplemente las partículas chocan y rebotan pero no hay rompimiento de los enlaces y por lo tanto no hay reacción. Cuando la sustancia logra la condición energética para reaccionar, se encuentra en un estado de excitación conocido como ‘complejo activado’ y en este nivel energético las partículas reaccionan efectivamente.”
…Pero Liliana no entendió este simple principio, sino que dejó a Eduardo en la cama hundiéndose en la densa espuma de su impotencia…
II
“La velocidad de una reacción se puede definir como la variación de la concentración de una sustancia por unidad de tiempo. La velocidad con que ocurre una reacción puede medirse en términos de la velocidad con la que desaparece uno de los reactivos, o mediante la velocidad con que aparece uno de los productos. La velocidad de desaparición de un reactivo se indica con signo negativo y la velocidad de formación de un producto se indica con signo positivo.”
…Y Liliana tampoco entendió este simple principio cuando asumió negativamente la visión del rostro positivo de Eduardo besando a Marcela, su mejor amiga.
LA TORRE
Ciento cincuenta días garrapateando planos, pegando ladrillos, quemando tu figura indiferente, edificando esta torre de silencio. Dos segundos de tu voz y vuelvo a hablar de ti. Es la historia de mi Babel cotidiano.
INFORME
En Ningunaparte la vida era considerada un problema de salud pública. Por eso, cada vez que alguien la contraía eficaces grupos de limpieza social se encargaban de evitar su propagación.
GOOD SEED, BAD SEED
Mt 13, 13
… entonces dijo el Maestro: ¿no lo entienden todavía? La semilla que cae al borde del camino representa a los más útiles, pues de ella se alimentan los que, de otro modo, morirían de hambre. La que cae entre las piedras son aquellos que sabiendo lo difícil que resulta vivir en estos tiempos, prefieren pasar ocultos y se resguardan de los riesgos del mundo. La semilla que cayó entre abrojos corresponde a los que comprenden que hay algunos más fuertes y violentos que ejercen la rapiña del poder para ahogar toda buena intención. Y por último, la que cayó en tierra buena es la peor de todas, pues si bien es cierto que dio fruto del treinta, del cincuenta y del ciento por uno, este sólo sirvió para ser guardado en el granero y aumentar la riqueza del sembrador. El que tenga oídos para oír, que oiga…
Para José Miguel Álvarez.
ESTOCOLMO
Cuando leyó la carta que un emisario de Su Majestad le había llevado, lo pensó dos veces. Sin embargo, terminó por decidirse y empacó sus libros, su voluminosa correspondencia, su escasa ropa, sus títulos como rentista que le prodigaban una cómoda vivienda holandesa y permitió que lo transportaran hasta esa remota ciudad nórdica desde la cual había sido convocado. Su fama (amparada por un par de dudas convertidas en libros discutidos por todo el continente) lo precedía, así que no le sorprendió en absoluto el hecho de que la mujer más inteligente de su tiempo requiriese con tanta urgencia sus servicios. Con lo que no contaba era que su futura alumna era, además de inteligente, muy hermosa. Así por lo menos se lo dijeron sus sentidos al verla en la sala de audiencias de palacio; aunque su razón, fiel a principios y métodos trazados de antemano, le advirtió que tanta belleza no podía ser cierta y mucho menos, real. Sin embargo, no hizo caso y fue así como cinco meses después dejaba de existir, pues fiel a sus principios y métodos había dejado de pensar.
ELLA Y ÉL
Habían hecho un pacto. Él no le preguntaría nada y la dejaría rozar cada resquicio de su cuerpo, mientras sus miradas insinuantes y su tibio contacto iban sacando a la luz las delicias de su interior hasta dejarla con una sonrisa de satisfacción. Por su parte, ella lo llevaría a lugares que él ni siquiera había imaginado conocer, compartirían tardes soleadas en un parque, filas interminables en edificios públicos o hasta un café en ese lugar en que sólo se oiría la música de Silvio, Sabina y (en los tiempos malos) Fito. La cosa funcionó durante un tiempo en el cual fueron felices y el mundo parecía crearse de nuevo cuando estaban el uno frente al otro. Luego todo empezó a cambiar: ella poco a poco dejó de buscarlo, de recorrerlo entero; parecía hartarse y no posaba sus ojos sobre él. Hasta le daba lo mismo que estuviera ahí o no. Le reprochaba sus defectos, sus desaliños, los deterioros que el tiempo le había causado. Después, empezó a pavonearse de aquí para allá con otros y él se convirtió en uno más del montón. Finalmente, luego de terminar con él, lo dejó abandonado en un rincón. Ahora, el libro sólo espera que ella desee leerlo de nuevo.
ARISTOTÉLICA
Tenía la cabeza puesta en tus recuerdos. Los ojos cargados con amaneceres, luces y el brillo de tu cabellera. La nariz saturada de tu perfume. Los oídos repletos de reclamos, te quieros y otras promesas falaces. La boca sazonada de besos forzados. Los brazos vacíos de tanto atrapar. El corazón llagado. Las piernas cansadas de correr. Los pies sangrantes transitando tus inútiles sendas. El alma aterida y desconfiada por quererte…
Afortunadamente, sé que soy más que la suma de cada una de mis partes.
QUIJOTESCA
El Ingenioso Hidalgo sale de su casa por primera vez. Luego de andar un buen trecho, vuelve apaleado y traído por un vecino en el lomo de un asno.
El Ingenioso Hidalgo sale de su casa por segunda vez. Luego de andar un buen trecho, vuelve encerrado en una jaula que sus diligentes amigos le han preparado.
El Ingenioso Hidalgo sale de su casa por tercera vez. Luego de andar un buen trecho, vuelve vencido y deshonrado por un enemigo que le salió al paso.
Me pregunto entonces: ¿tendría motivos para salir a buscarla una cuarta vez?
HECHICERA
Preparar emplastos y pociones para que nada malo te ocurra. Darte a sembrar dientes de dragón de los que saldrán guerreros que debes vencer. Drogar reptiles monstruosos. Degollar y destazar un hermano para evitar que te den alcance. Derrotar gigantes de bronce. Engañar a unas hijas para que despedacen y cocinen a su propio padre. Seguirte como un perro hasta una ciudad extraña. Matar a tu prometida y a tus propios hijos por celos para luego huir hasta los confines de la tierra…
Nunca sabes con certeza de lo que es capaz una mujer enamorada con una promesa rota entre las manos.
ACTIUM
El humo y los gritos de guerra se alzan por encima de las olas sanguinolentas de la bahía. Unos cuantos arrastran sus cuerpos mutilados hasta la playa para rendir su último aliento, mientras que otros, más afortunados, comparten su silencio eterno con las algas y las rocas en lo más hondo del mar. Los trozos de madera desprendidos de los barcos flotan dispersos igual que la mente de los guerreros que rematan a lanzazos a los vencidos. La figura de un joven general se alza triunfante sobre un promontorio cercano a la costa; el viento agita su capa y la cresta de su brillante casco. Sabe que ha ganado más que una batalla y que los laureles de un imperio naciente se le ofrecerán próximamente. Sin embargo, su victoria es nada comparada con el seno desnudo de una mujer a la que muerde una serpiente y de la que también próximamente se dirá que si su nariz hubiese sido más corta toda la faz de la tierra habría cambiado.
2 comentarios:
Christian, un poco tarde pero ¡una felicitaciòn grande de mi parte!
Varios de esos textos me gustaron mucho, un par no, pero lo importante es la calidad de ellos en su conjunto y como le dije algunas veces durante el taller, definitivamente prefiero sus minificciones... muy merecido reconocimiento, y sè que vendràn muchos màs... Un saludo.
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