20/06/09

Tres minificciones


ARIADNA

Ella no era hilo. Era, de muchas maneras, laberinto.


INGRATITUD

A los quince días regresó a la posada. Preguntó por él al hombre detrás del mostrador y éste le dijo que hacía tres días se había marchado sin dejarle razón alguna. El forastero se encogió de hombros y ya se dirigía hacia la puerta cuando la voz recia del posadero lo detuvo y le informó que aún tenía algo pendiente. Debe pagar la cuenta, le dijo, mientras le extendía un papel roñoso con letras apretadas. El hombre lo leyó y, a medida que se acercaba al final, sus ojos se dilataban y el pulso le temblaba cada vez más. Langosta, lenguas de faisán, vino reservado, dátiles, miel, sábanas de lino, baños de agua caliente, masajes en las heridas…en total: tres mil quinientos sestercios, más propinas y honorarios. Resignado, el forastero fue sacando de su alforja una por una las monedas de plata, al tiempo que el posadero veía cómo en ese rostro de buen samaritano se dibujaba un gesto de amargura.


ARTE POÉTICA

…Y mayor honra me hicieron todavía,

Pues me asociaron a ellos,

De suerte que fui el sexto entre los cinco sabios.

Commedia, Inferno, IV


En medio de la oscuridad relucían, como fuegos sagrados, los poetas. Rodeados de sus aureolas de grandeza y las sienes ceñidas con los laureles de la fama, se paseaban por aquel espacio vacío luciendo ufanos el brillo lánguido de sus obras y la fama que habían alcanzado en otros tiempos; ponderando cada verso suyo que los labios de todos repetían hasta el cansancio y calculando el peso del mármol en que yacía esculpida para siempre la adusta expresión de su faz. Cuando repararon en mi presencia, después de innumerables cuchicheos y oráculos, me invitaron a unirme a su selecto grupo, pero pronto me di cuenta de que no eran más que vanas sombras que consumían su eternidad de papel en el limbo desolado. Gentilmente, los rechacé y seguí hundiéndome en mi propio infierno, pues más allá me esperaba la inaccesible gloria.