ARIADNA
INGRATITUD
ARTE POÉTICA
…Y mayor honra me hicieron todavía,
Pues me asociaron a ellos,
De suerte que fui el sexto entre los cinco sabios.
Commedia, Inferno, IV
En medio de la oscuridad relucían, como fuegos sagrados, los poetas. Rodeados de sus aureolas de grandeza y las sienes ceñidas con los laureles de la fama, se paseaban por aquel espacio vacío luciendo ufanos el brillo lánguido de sus obras y la fama que habían alcanzado en otros tiempos; ponderando cada verso suyo que los labios de todos repetían hasta el cansancio y calculando el peso del mármol en que yacía esculpida para siempre la adusta expresión de su faz. Cuando repararon en mi presencia, después de innumerables cuchicheos y oráculos, me invitaron a unirme a su selecto grupo, pero pronto me di cuenta de que no eran más que vanas sombras que consumían su eternidad de papel en el limbo desolado. Gentilmente, los rechacé y seguí hundiéndome en mi propio infierno, pues más allá me esperaba la inaccesible gloria.
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